Informe #AsíNosVa: ¿Cómo llegan las armas a manos de los grupos delictivos?

 Informe #AsíNosVa: ¿Cómo llegan las armas a manos de los grupos delictivos?

Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS

Escuchá el informe de la periodista María Eugenia Scognamiglio en Así Nos Va.

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El año pasado hubo 382 homicidios, en 241 casos el homicida usó un arma para matar. Es decir, en el 63% casos.

En 2022 fueron 383 homicidios y en el 60% se usó un arma para matar. Esa es la tendencia que se mantiene también al repasar los números de años anteriores.

En 2018, cuando hubo un pico de 421 homicidios en un año, el 71% fueron usando un arma.

Entonces, en este tema del que estamos informados a diario, porque la estadística dice que hay más de un homicidio por día, y porque además, es un tema central en la agenda pública, en Así Nos Va nos preguntamos: ¿de dónde salen estas armas? ¿Cómo llegan las armas a manos de los delincuentes, a quienes se disputan territorios, a quienes se miden en la venta de droga?

De las indagaciones en datos oficiales, reportes académicos, conversaciones con coleccionistas, autoridades policiales y de la Justicia sacamos una primera conclusión: la sociedad uruguaya es una sociedad ARMADA.

Según el Servicio de Material y Armamento del Ministerio de Defensa, hay unas 600.000 armas registradas y la academia, que ha estudiado este tema, estima que hay casi la misma cantidad de manera irregular.

No sorprende que los uruguayos tengan un arma en un ropero, en un estante, en un cajón y hasta colgada en una pared como decoración. Y pasó a ser tan común que haya armas en las casas uruguayas, que en el procedimiento policial en el que más se incautaron han sido las denuncias por violencia doméstica.

Vamos a ir desglosando la primera información que surge de los datos que nos envió el Ministerio del Interior sobre incautaciones de armas, a través de un pedido de acceso a la información pública.

El número de armas incautadas ha ido en ascenso desde 2019 hasta la fecha: por mes se incautan 400 armas en promedio. En los años anteriores, desde 2015, el promedio osciló entre 280 y 370 armas incautadas por mes.

En procedimientos de denuncias de violencia doméstica se incautaron -en promedio- unas 800 armas por año. Desde el 2015 a la fecha, éste ha sido el procedimiento policial en el que más armas se han incautado.

Las 800 armas por año representan alrededor de un 20% del total de las incautaciones. Sin embargo, el 80% restante está distribuido en otros 172 procedimientos policiales.

O sea: en proporción, son muchas las armas que se incautaron en las casas y que se encontraron a raíz de una denuncia por violencia doméstica.

Esto no quiere decir que la persona haya disparado o amenazado a la otra con el arma si no que, luego de la denuncia, la Policía incautó un arma en el hogar, tal como establece la ley para estos casos.

La explicación acerca de por qué se incautaron tantas armas en el marco de intervenciones policiales por denuncias de violencia doméstica y no, por ejemplo, en las rapiñas, es para empezar, que hay más denuncias de violencia doméstica que de rapiñas. Pero, además, la ley de violencia de género prevé que se incauten las armas que tenga el agresor, entonces la Policía va directamente a buscar un arma en la casa.

Las rapiñas son el segundo procedimiento policial en el que se incautan más armas de fuego.

Aunque hay muchas armas en manos de civiles y guardadas en cajones en las casas, el uso de las armas de manera irregular está concentrado hoy en los grupos criminales, según jerarcas de la Policía consultados por Así Nos Va.

¿Cómo se consiguen las armas? En el mercado negro, claro. En el boca a boca. Quienes las venden en Uruguay las consiguen por varias vías, pero la más frecuente es el contrabando por las fronteras con Brasil y Argentina. En general, las armas provienen de Paraguay y llegan a Uruguay por la frontera.

Y los grupos delictivos que tienen armas quieren, cada vez más, tener mayor poder de fuego. En los barrios en los que existe una disputa por territorio, lo hemos visto, las balaceras contra las casas son frecuentes como forma de advertencia, represalia o directamente para matar a alguien de la banda rival. Tener mayor poder de fuego es, para los grupos delictivos, la posibilidad de conseguir más control y poder territorial.

Entonces en las escenas de homicidios donde antes la Policía encontraba cuatro o cinco casquillos de bala, hoy encuentra 20 o 30. O como en el caso del cuádruple homicidio en Maracaná: 100 casquillos.

Esto responde a que, en los últimos años, los grupos delictivos empezaron a modificar las armas. La Policía reconoce que eso está pasando hoy. Las armas pasan de semi automáticas, es decir, que al disparar sale una sola bala, al modo automática, que al presionar el gatillo dispara varias veces.

Por eso la Policía, al llegar a una escena de un crimen y ver que hay 30 casquillos de una bala de 9mm, deduce que allí se usó un arma modificada, algo que está penado por ley.

La Policía dice que esa es la explicación de por qué en Uruguay no pululan las armas largas, como los rifles de asalto o los fusiles. En las incautaciones no hay demasiadas armas largas, con cartuchos 9 milímetros. Esas armas, originales, las usa la Policía o las Fuerzas Armadas. De hecho, la mayoría son armas cortas modificadas.

Tampoco se explica que las armas lleguen a grupos delictivos debido a robos a los efectivos policiales, porque de las 40.600 incautadas entre 2015 y lo que va de 2024, solo 302 fueron robadas a policías según datos del Ministerio del Interior.

Entre 2015 y 2023, en Uruguay se incautaron siete fusiles de asalto AK 47, según los datos oficiales. ¿Cómo llega un arma AK47 al Cerrito, por ejemplo? Fuentes policiales y militares consultadas por Así Nos Va relataron que algunas de esas armas, incautadas en el último año, fueron traídas al país por soldados que participaron en Misiones de Paz, y posteriormente vendidas a grupos delictivos.

Aunque, las armas modificadas, en definitiva, funcionan como un subfusil o una metralleta.

Modificar un arma para aumentar su poder de fuego no es tan sencillo como sacar tornillos. Hay que saber de armas.

En general, quienes hacen estas modificaciones son armeros que las modifican de forma artesanal.

También se compran partes y se construyen las llamadas armas fantasmas.

Pero, hasta ahora, la Policía, a lo largo de los años, no ha dado con estos armeros que hacen estos trabajos ilegales.

La Policía lo que hace es implementar puntos de control en diferentes lugares, donde se para a las personas, se las registra e incauta armas. Por día, se incautan unas 10. Incluyendo las de los procedimientos policiales que hablábamos antes.

Pero, el mercado negro de las armas sigue pasando por debajo del radar de la Policía hace varios años.

El mercado de las municiones es otro, ligado obviamente, al de las armas. Porque, para usarlas, se necesitan balas. Para comprar municiones de forma legal, las personas necesitan presentar su permiso de porte de armas.

Aquí pasan dos cosas: la duplicación del porte de armas de alguien más para justificar la venta como legal, porque, por un decreto de diciembre de 2020 los comerciantes de armas están obligados a informar al Servicio de Material de Armamento, del Ministerio de Defensa (que es quien lleva el registro de las armas, destruye las incautadas) sobre todas las ventas que hagan de armas y municiones.

Pero, los armeros que lo hacen de forma ilegal duplican permisos y las venden a quienes no corresponde.

Y lo otro es la venta de municiones en el mercado negro.

¿Tener una política que ataque de forma proactiva, con inteligencia, al mercado negro de las armas reduciría los homicidios?

Ninguna de las fuentes consultadas se animó a afirmar esto de forma tajante por entender que la violencia es un asunto más complejo que antecede al hecho de disparar un arma.

Por otro lado, el coordinador del Observatorio de Impacto de Armas de Fuego del Instituto de Estudios Sociales y Legales e investigador de la facultad de Ciencias Sociales Ignacio Salamano consideró que Uruguay debe avanzar en la regulación y control de las armas que circulan.

Si una persona tiene un arma en su casa, que no puede justificar su procedencia, no es coleccionista, no tiene permiso de tenencia, eso un delito de tráfico interno de armas, según lo establece la ley 19.247.

Sin embargo, la Policía es flexible a la hora de recepcionar la entrega voluntaria de un arma en una seccional. Allí, los efectivos no le van a hacer preguntas sobre el origen ni por qué tenía esa arma. Simplemente la van a recibir y la persona va a firmar la entrega.

Esto es, justamente, para alentar la entrega voluntaria sin miedo a ser detenido por haber cometido un delito de tráfico interno de armas.

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