Un gran día para Niños con Alas

 Un gran día para Niños con Alas

“Cómo enfrentar situaciones con Riesgo de perder la Vida” fue el tema de la actividad  llevada a cabo en el  edificio inteligente del Instituto Securitas, en apoyo a la Fundación Niños con Alas, cuya labor educativa con niños en barrios de contexto crítico resulta contagiosa y posibilita que cientos de niños de 5 colegios, tengan las oportunidades que merecen basado en una formación en valores. Esta actividad académica y vivencial, permitió tener miradas desde el Coaching con énfasis en la manera que tenemos de trabajar la actitud  para crear  valor en las personas, también se contó con una experiencia personal de una situación” de cautiverio en África”, y el relato de uno de los sobrevivientes del Milagro de los Andes.

Sobre esto último Carlos Páez, uno de los sobrevivientes de los Andes tuvo una charla sencillamente  conmovedora, y allí destacó que cualquier uruguayo en las mismas circunstancias hubiera actuado igual, porque la actitud nos lleva a hacer primero lo necesario, luego lo posible y se termina haciendo lo imposible, dijo Páez recordando una famosa frase.

Agregó que  “se crea o no en Dios, el hombre común logra cosas increíbles cuando un grupo se alinea con actitud en busca de vivir”.

Y haber vivido uno de las principales hechos de sobrevivencia en la historia de los últimos 50 años de la humanidad, nos comprobó que todos tenemos nuestras cordilleras y que la nuestra fue muy importante para nosotros como lo son las otras que atraviesa cualquier persona. Fue simplemente el amor de ver de nuevo a mi familia y la libertad de mi vida diaria, lo que me dio fuerza”, dijo en uno de los momentos más emotivos de la charla.

Hernando Hernández, coordinador de los Servicios Pinkerton y productor del espacio Vivir Seguros de Agenda Abierta,  presentó lo que la ciencia comparada llama “Padrón mental de Supervivencia” que es la conducta que siguen quienes sobreviven a situaciones de alto riesgo de perder la vida. Esa zona de mejor desempeño se encuentra en la conjunción de la respuesta innata, que incluye fuerza y velocidad que nos brindan las “hormonas del estrés “y la racionalidad posible acorde al evento, detalló Hernández.

Asimismo compartió una situación traumática personal, ocurrida en Mozambique en el año 1994, cuando como Observador de ONU dirigiera un equipo para desmovilizar fuerzas del Ejército y la guerrilla, esto es, liderar el desarme de varios miles de combatientes y colaborar en su cambio a transformarse en un  ciudadano no violento.

Compartió su vivencia de “como la guerra fría y las ideologías  han incidido en manipular y desarrollar guerras internas en las historias recientes de sociedades africanas y latinoamericanas.

También narró una asombrosa experiencia de tener que aceptar una ceremonia espiritual del “Regulo” o jefe de la tierra, para poder extraer agua -que empresas sudafricanas habían intentado previamente sin éxito- y también cuando estuviera cautivo casi un mes con un plazo dado por los captores para asesinarlo si no se cumplían las exigencias de obtener más dinero del previsto para abandonar las armas.

 

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