Arocena: La experiencia del Gach es “extraordinaria” y Radi es “un ejemplo” de compromiso

 Arocena: La experiencia del Gach es “extraordinaria” y Radi es “un ejemplo” de compromiso

El Dr. Rafael Radi –coordinador del Grupo Asesor Científico Honorario (Gach), que asesora al gobierno sobre la pandemia de Covid-19- “es un ejemplo superlativo de compromiso con la sociedad y con el país”, subrayó en Informativo Carve Fin de Semana el ex rector de la Universidad de la República (UdelaR) Rodrigo Arocena, entrevistado junto con su esposa, Judith Sutz.

Dijo que, además de ser “un científico muy destacado”, Radi es “un buen amigo” y señaló que sus afirmaciones están condicionadas “por el afecto personal y la admiración intelectual”.

Calificó la experiencia del Gach como “extraordinaria” y destacó que participan en ella “más de 100 investigadores e investigadoras en el trabajo interdisciplinario”.

“Hay muchos y muchas, (…) muchachas y muchachos que salen a estudiar al exterior después de haber terminado acá sus licenciaturas, o aún su posgrado,” “les va muy bien afuera” y “vuelven porque tienen un compromiso con su país”, resaltó Arocena, que ha sido profesor de Ciencia y Desarrollo en la Facultad de Ciencias de la UdelaR durante más de 25 años.

Afirmó que “ese compromiso de científicas y científicos como Radi, y muchos otros y otras, con el país, empieza a ser decisivo para afrontar una gran crisis”, en un esfuerzo que “tiene que ser algo que aprovechemos” y de lo que “aprendamos” como sociedad.

Arocena -que es Lic. en Matemáticas, Dr. en Ciencias y Dr. en Estudios del Desarrollo- recordó que, en una sesión reciente de la Academia Nacional de Ciencias, el Dr. Rafael Radi –que preside la institución- relató ”cómo colaboran matemáticos y médicos, y cómo ellos mismos se asombran de dos cosas: de lo fecundo de esa colaboración y de lo grato que les resulta ese trabajo”.

Luego sostuvo que “alguna gente, entre los cuales Judith y yo nos contamos, tenemos el privilegio de que hemos podido estudiar y trabajar en actividades que nos gustan y nos interesan”.

“Eso debiera ser algo que no constituya un privilegio. Debiera ser algo que está abierto a todos”, pero para lograrlo “hay que hacer muchas cosas. Una es transformar nuestra educación”, que es una “apuesta de futuro para el mundo pospandemia”, enfatizó.

Manifestó que “la cruz de nuestros problemas educativos” es concretar una “reforma profunda de la educación media, que combine capacidades para el trabajo digno y capacidades para seguir aprendiendo”.

En esa línea, Judith Sutz expresó en Carve que “en parte” existen “semillas de desigualdad en la diferenciación neta entre trabajo manual y trabajo intelectual”.

“Superar esa dicotomía, que de alguna manera se ve reflejada en el sistema educativo -en particular en el sistema educativo medio-, es absolutamente crucial”, concluyó.

La Dra. Sutz advirtió que “separar, a través de la formación, a aquellos que tienen un techo en su capacidad de seguir aprendiendo”, básicamente debido a “carencias en la base cognitiva que les es ofrecida”, es “un constructor monumental de desigualdad” social.

Se trata de “la gente que primero va a ser sustituida por la automatización”, la que “menos defensas va a tener”, alertó Sutz, que es Ing. Electricista, Máster en Planificación del Desarrollo y Doctora en Socioeconomía del Desarrollo, y se desempeña como coordinadora académica de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (Csic) de la UdelaR.

La “obsolescencia” de un empleo “no se arregla con un cursito de tres o cuatro meses”, afirmó.

Respecto de los logros de la UdelaR y su financiamiento, dijo que “el presupuesto ha tenido momentos de incremento”, pero que “continuamente la cosa se está poniendo muy complicada”.

Destacó que crece la cantidad de graduados en carreras de base, y también la de graduados en maestrías y doctorados.

En el Csic “cada año se nos hace más dramático tener que seleccionar los proyectos” que se apoyarán, “básicamente porque el crecimiento de la calidad es algo tan notorio” que, con el mismo presupuesto, solo es posible financiar “una proporción cada vez menor del número de propuestas”, puntualizó.

Explicó en Informativo Carve Fin de Semana que existe “una asfixia presupuestal relativa” y recordó que “en 2014 el 54% de los estudiantes que ingresaban a la UdelaR eran los primeros en su familia en tener formación terciaria”.

“Eso habla de una democratización en el acceso a la educación superior y por lo tanto en las capacidades de trabajar con alto nivel, con alta calidad y con alta satisfacción personal”, una opción “crecientemente abierta a la población uruguaya en su conjunto”, manifestó.

Sobre esa base, afirmó que la asfixia presupuestal relativa “no es solamente una asfixia a la ciencia”, sino también “una asfixia a la democratización, al acceso cada vez más abierto al conocimiento avanzado”, y que “eso realmente es un problema para el futuro nacional”.

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