El arte y el coronavirus, ¿cómo se preparan los teatros para la nueva normalidad?

 El arte y el coronavirus, ¿cómo se preparan los teatros para la nueva normalidad?

*Por Marcela Maseda

En países donde el combate al coronavirus fue exitoso, como Portugal o Alemania, el arte fue de las últimas áreas que retomó actividad en el marco de la “nueva normalidad” que vive el mundo.

En Uruguay, los teatros comenzaron a armar sus protocolos para volver a funcionar. Este es uno de los rubros más castigados, porque ante la imposibilidad de abrir sus puertas, la ganancia es cero.

El teatro El Galpón presentó el pasado once de mayo al Ministerio de Educación y Cultura (MEC) un protocolo sanitario que elaboró junto a científicos del Instituto Pasteur. Además, puso a disposición de otras salas el documento para que también lo apliquen. En el caso de este teatro fueron enviados al seguro de paro 34 funcionarios. La situación de los artistas es peor ya que muchos no tienen dependencia laboral ni cobertura social que les permita acceder a seguro de paro.

La Federación Uruguaya de Teatro Independientes mantendrá una reunión con autoridades del MEC para saber si existe una fecha para el retorno a la actividad y ajustar el protocolo. En una primera fase se planea abrir las escuelas de formación artística y los museos dependientes del MEC.

¿Es viable que un teatro abra manteniendo el distanciamiento social? Por ser un lugar cerrado, el protocolo es muy detallado y exigente. Se puede aplicar en salas grandes, por lo que los teatros chicos quedan por fuera.

La distancia es el factor principal, por lo que en el teatro El Galpón no se habilitarán todas las butacas. Se habilitaron los lugares respetando el metro y medio de distancia. De un aforo de 800 localidades, quedaron 120.

Otras de las medidas que se proponen es que las entradas se adquieran por Internet para eliminar el contacto en boletería. Con un lector de código QR se puede ingresar. El hall de entrada en este teatro y otros de igual tamaño, permite realizar varias filas manteniendo la distancia.

Dentro de la sala los controles serían más estrictos. En cada butaca los espectadores encontraría una máscara de acrílico para utilizar durante la función. Además deberá rellenar una tarjeta con su teléfono y nombre (opcional). Esto es para que en caso de registrarse un caso positivo, se puedan dar con facilidad los datos de los contactos.

Cuando termina la función, la máscara queda en el lugar y se tomarán unas 12 muestras por parte del persona del Instituto Pasteur para ser analizados. En caso de que algunos de los test de positivo, se daría aviso a las autoridades y se ampliaría el porcentaje de muestras.

En el escenario los controles también serán rigurosos. Se les realizarán test a los actores para que, 48 horas antes de la función, se sepa si son positivos. Además se sanitizarán las salas después de cada función.

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