El Estado debería ser “el que traccione” la construcción estructural con madera

 El Estado debería ser “el que traccione” la construcción estructural con madera

En 2013 decidió hacer su casa con la tecnología de construcción estructural con madera. Cuando gestionaba el permiso de construcción tuvo ganas de cambiar a otro material.

“Usted tiene que presentar todo esto” le dijeron en la Intendencia de Montevideo, al tiempo que le entregaban el listado de requisitos adicionales que se exigen para construir con madera, en comparación con los que rigen para la construcción tradicional (hormigón y acero).

Hay “un desestímulo” para la construcción con madera y los trámites deberían ser “alentadores”, dijo en Informativo Carve Fin de Semana la Arq. Laura Moya, Magíster en Construcción en Madera, Dra. en Ciencia y Manejo de Recursos Naturales (específicamente de productos forestales), docente e investigadora de la Facultad de Arquitectura de la Universidad ORT.

La Arq. Moya integra un grupo de investigadores en el tema que incluye también a profesionales de las facultades de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de la República (UdelaR), del Centro Universitario de Tacuarembó de la UdelaR, del Latu (Laboratorio Tecnológico del Uruguay) y de Latitud (una fundación que pertenece al Latu).

Sus integrantes leyeron la entrevista a la ministra de Vivienda, Irene Moreira, que El País publicó el 19 de abril, en la que anunció que la meta para el periodo de gobierno es construir “unas 50.000 viviendas” y que la madera “podría ser un material” a utilizar.

El uruguayo es “muy (…) del cemento, pero hay muchas otras formas. No hablo de bajar la calidad: quiero cantidad y calidad de viviendas”, manifestó la ministra al periodista Sebastián Cabrera.

Moreira dijo entonces que tenía prevista una reunión con el decano de la Facultad de Arquitectura de la UdelaR, Marcelo Danza, “porque allí hay una cátedra de madera y acá en el Ministerio de Vivienda el DAT ‘tranca’ algunos productos en madera”.

El DAT es el Documento de Aptitud Técnica, “un sistema de otorgamiento de aptitud técnica que permite generar instrumentos de evaluación, técnicos y administrativos, para aquellos sistemas constructivos no tradicionales”, se explica en la web de la secretaría de Estado.

Con el anuncio de la ministra como punto de apoyo, el grupo que integra la Arq. Moya solicitó una reunión con autoridades de la cartera de Vivienda. Se concretó con personal de la Dinavi (Dirección Nacional de Vivienda) y el resultado fue alentador.

La tecnología de construcción estructural en madera es “ampliamente utilizada” en el Hemisferio Norte y también en algunos países del Hemisferio Sur, indicó Laura Moya.

Varias de esas naciones “compiten” para ver cuál construye el edificio más alto en madera, los hay de hasta 20 y 30 pisos, y algunos proyectan rascacielos a futuro, señaló.

Una de las ventajas de la madera es su comportamiento ante incendios. En ensayos académicos se ha comprobado que un perfil de acero “se retuerce” a pocos minutos de comenzado el fuego, mientras que la madera “sigue en pie”, solo se carboniza alrededor, genera “una capa” que “es aislante respecto a la madera interior” y, cuando se retira la capa de carbón, “la estructura de madera sigue intacta”, explicó la especialista.

El tiempo de ejecución de la obra y la utilización de materiales prefabricados son otras dos ventajas respecto de la construcción tradicional.

En esta última el tiempo de fraguado “nunca es menor a 15 días” y en el caso de la madera no se necesita ese proceso: “el acortamiento” de los plazos genera “una reducción en el costo de la mano de obra”, resaltó.

Agregó que el uso de madera contralaminada prefabricada, por ejemplo, también reduce el tiempo de construcción, porque es una tecnología que “trabaja como si fuera un mecano”.

El Estado “debería ser el que traccione” a la construcción estructural con madera en nuestro país, subrayó la Arq. Moya, que en 2016 fue distinguida con el Premio al Liderazgo Académico.

Destacó en Carve, como un ejemplo positivo cercano, que el gobernador de la provincia argentina de Entre Ríos emitió un decreto que determina que el 10% de todas las construcciones tienen que realizarse con madera, y en particular, las viviendas de interés social.

“Ahí vemos” el rol del sector público como “tractor” de la construcción con madera, concluyó.

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