Luis Almagro: “Me dio mucha vergüenza ajena ver a Uruguay retirarse de la Asamblea”

 Luis Almagro: “Me dio mucha vergüenza ajena ver a Uruguay retirarse de la Asamblea”

Luis Almagro, excanciller uruguayo y actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), dijo a Así nos va que los argumentos presentados por la delegación uruguaya que se retiró de la Asamblea General de la organización se basan en “argumentaciones jurídicas que no son reales” y consideró que tuvo un papel “indulgente con una dictadura” en el aniversario del golpe de Estado uruguayo.

La semana pasada, la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, denunció la “erosión del Estado de derecho” en Venezuela, advirtiendo que las sanciones internacionales agravan la crisis en el país.

Bachelet -que presentó su informe en el que dio cuenta del asesinato de más de 7000 personas por parte de las fuerzas de seguridad, así como también las amenazas, torturas, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas que sufren opositores y defensores de los derechos humanos- afirmó que el ejercicio de las libertades y los derechos fundamentales en el país caribeño conllevan “un riesgo de represalias y de represión”.

Aun siendo crítica con el gobierno de Nicolás Maduro, Bachelet insistió en que se tenía que “dar una oportunidad” al gobierno para poder hacer reformas, sin fijar una “fecha límite”, y destacó un “nuevo compromiso” de Caracas después de la liberación de 84 detenidos.

Así nos va: ¿Qué análisis ha hecho del informe presentado por Michelle Bachelet ante Naciones Unidas?

Almagro: Es perfectamente consistente con los informes que hemos presentado respecto a violaciones sistemáticas de derechos humanos por parte de la dictadura venezolana desde el año 2015 y 2016, es también coherente con el informe que presentamos sobre crímenes de lesa humanidad en Venezuela. Es consistente con el informe anterior presentado por el ex alto comisionado de derechos humanos, Zeid [Zeid Ra’ad Al Hussein]. Es consistente con Human Rights Watch y con Amnistía Internacional, y con todas las ONG que han hecho informes sobre violación de derechos humanos en Venezuela. Es una confirmación, consolidación, de todos esos informes y sigue la misma línea argumental, recaba los mismos datos, los mismos hechos, y reafirma la misma situación de violación sistemática de los derechos humanos que tienen que ver con la persecución política, los ataques a la democracia y al estado de derecho, las agresiones contra políticos venezolanos, el contexto de violencia extrema, las ejecuciones extrajudiciales, la tortura, la existencia de presos políticos, desapariciones forzadas, persecución sistemática con amenazas, intimidación e inhabilitaciones para cargos políticos, y la utilización de la salud y la alimentación como armas políticas para atacar y oprimir al pueblo. Hoy hay 14 millones de venezolanos en situación de vulnerabilidad, hay 280 mil niños que sufren de desnutrición, cuatro millones de migrantes; esto es simplemente una confirmación de toda esa realidad que todo el mundo conoce, todo el mundo ha denunciado y definitivamente este informe es coherente con eso.

Así nos va: Usted está destacando el denominado Informe Bachelet, sin embargo consideró “incorrecta” la afirmación que hizo la semana pasada la expresidenta chilena de que las sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro han “exacerbado” la crisis venezolana. ¿Por qué calificó de esta forma estas declaraciones?

Almagro: Porque hay elementos que son anteriores a eso. Las denuncias de corrupción del régimen bolivariano suman por lo menos, en el estimado más bajo de todos, 80 mil millones de dólares; eso es exactamente un Plan Marshall en moneda actualizada. Imagínese todo lo que estaría resuelto en Venezuela si estuviera esa disponibilidad de recursos, si no se hubieran robado esos recursos financieros durante este tiempo. Sería otra la situación de salud, sería otra la situación de la educación, sería otra la situación de la alimentación del pueblo venezolano. Eso está antes que cualquier otra cosa, la peor sanción contra el pueblo venezolano es la corrupción de su gobierno. Algunos estimados llegan a dos o tres planes Marshall, hay estimados de 240 mil millones de dólares y 300 mil millones de dólares que se han robado de recursos públicos; definitivamente esa es la peor sanción que hay y es la que ha generado esta situación de pobreza extrema, endémica, de vulneración de los derechos fundamentales y de crisis humanitaria que vive el país.

Hay otra sanción de la que se habla menos todavía y es la que sufre Venezuela con la extracción que hace Cuba de 40 mil barriles de petróleo que lleva para la isla, definitivamente eso es un costo altísimo para Venezuela. Mañana hay marxista-Lenninista en V y si es legítimo y autónomo no va a poder pasar eso a Cuba, Cuba lo está sacando, no se lo está dando Venezuela, y eso es una sanción durísima.

La continuidad de la dictadura es la tercera peor sanción. La continuidad de políticas ineficientes que no apuntan a ningún resultado concreto, porque si me dicen qué está haciendo hoy la dictadura usurpadora ara resolver los temas de alimentación y de salud de su gente… absolutamente nada. Su única estrategia es exportar esa crisis humanitaria a los países vecinos, que todos los países del hemisferio se hagan cargo de esa crisis humanitaria. Eso implica que han salido por lo menos cuatro millones de venezolanos y se espera que sigan saliendo millones más con la continuidad de la dictadura.

Así nos va: Desde la oposición política en Uruguay se ha advertido que los negocios que ha hecho tanto el gobierno uruguayo como el sector privado con el Estado venezolano principalmente en la administración pasada, de la que usted formó parte, de alguna forma fue mirar de costado lo que estaba pasando en Venezuela. Esto se le ha criticado hasta el día de hoy a Uruguay, no fijar una posición más fuerte respecto a lo que ocurre en Venezuela. ¿Cómo se explica esto, teniendo la mirada de hoy pero también la mirada de haber formado parte del gobierno?

Almagro: A mí nadie me detuvo cuando fui ministro de Relaciones Exteriores. Yo tuve una actuación muy dura con el gobierno bolivariano cuando las misiones de Unasur en marzo y abril de 2014, definitivamente venían apoyadas en una decisión anterior que fue mi oposición al ingreso de Venezuela al Mercosur en setiembre de 2012. Nadie, menos el presidente Mujica, me dijo que me detuviera en la condena que estaba haciendo, en los comunicados que sacamos, en las expresiones públicas que tuvimos y en nuestra actuación. Eso es reconocido por los venezolanos que tuvieron una actuación en ese periodo de marzo a abril de 2014 cuando definitivamente empieza la represión del madurismo. Yo no puedo decir que Mujica ni media vez incidió en tratar de detenerme respecto al posicionamiento muy claro que siempre he tenido respecto al régimen madurista.

En la posición actual del gobierno usted tiene que preguntársela a ellos. Verdaderamente a mí hay cosas que me llaman la atención y estoy comprendido en las generales de la ley. Uruguay se retiró de la última Asamblea General y que eso se hiciera en un aniversario del golpe de Estado en Uruguay, que fuera un papel tan indulgente con una dictadura, que se hiciera sobre la base de argumentaciones jurídicas que no son reales, no son sustentables, porque definitivamente aceptar las acreditaciones en un marco de una Asamblea General no implica un reconocimiento de Estado. Naciones Unidas todos los años acepta las acreditaciones de la República Popular China, pero esto no implica que los estados que reconocen a Taiwan como gobierno pasen a reconocer a la República Popular China, eso no funciona así, ese argumento no es válido.

Así nos va: Semanas atrás el subsecretario de Relaciones Exteriores, Ariel Bergamino, abandonó una
asamblea de la OEA por entender que se estaba violando tanto la normativa de la organización como la institucionalidad al aceptar a representantes de Juan Guaidó, siendo que Uruguay no lo reconoce como presidente interino de Venezuela. ¿Por qué aceptó y promovió el hecho de que existiesen en esa asamblea representantes de Guaidó?

Almagro: Eso es otro error que comete el gobierno uruguayo. No solamente es equivocada esa teoría de que aceptar las acreditaciones implica un reconocimiento del gobierno sino que verdaderamente no tienen idea del papel que juega la Secretaría General en cuanto las acreditaciones. Cuando la Secretaría General recibe las acreditaciones de las misiones acreditadas ante la Organización de Estados Americanos simplemente las recibe, hace su listado, y las presenta a consideración del Pleno de la Asamblea General; es la Asamblea General por votación de los estados miembros que acepta esas acreditaciones o no. Definitivamente no es un papel de la Secretaría General aceptar o no las acreditaciones, es un papel de los estados miembros. La mayoría de los estados miembros reconocen como representante de Venezuela ante la OEA al representante de Juan Guaidó, y aceptó –también por mayoría- al representante de Juan Guaidó en la Asamble General. Eso es coherente con las cuatro resoluciones aprobadas anteriormente en el marco del Consejo Permanente que declaran la alteración del orden constitucional de Venezuela, declaran ilegítimas las elecciones del 20 de mayo en que se reeligió a Maduro y que declaran ilegítimo al gobierno de Nicolás Maduro; es muy claro al respecto, es de absoluta coherencia jurídica y completamente consistente con los principios fundamentales del derecho interamericano. Tendríamos que estar aceptando la renuncia de un gobierno no reconocido como legítimo para aceptar que Venezuela se va de la OEA y eso desde el punto de vista jurídico no es una posición coherente.

Así nos va: Allí hay dos visiones, porque está la que usted señala pero también está la del gobierno uruguayo que es que se entiende y se sostiene que Guaidó no es el presidente interino de Venezuela, que no se lo reconoce como tal y por ende tampoco se reconoce a sus representantes.

Almagro: Eso ya es algo que cada estado bilateralmente resuelve con Venezuela, va más allá de la organización. Hay estados que reconocen al gobierno de Guaidó y hay estados que pueden reconocer a Maduro, eso es un tema bilateral de cómo se relaciona cada estado con Venezuela y punto. Yo tengo que tener cuidado como secretario general de que no puedo estar como encargado del órgano permanente de la organización que es la Secretaría General, teniendo vínculos o trabajando con un gobierno ilegítimo porque definitivamente eso es violatorio de la Carta de la OEA y de la Carta Democrática Interamericana.

Así nos va: Tras esta salida de la asamblea por parte de Uruguay, el subsecretario Ariel Bergamino dijo que la secretaría que usted dirige no ha actuado con la “ecuanimidad y equilibrio” que el cargo implica, y que la OEA “debe ser más pluralista en las preocupaciones” ya que “por momentos parecería que la gestión es monotemática”. ¿Qué responde a esto?

Almagro: La OEA ha tenido misiones a Haití, tiene una misión de lucha contra la corrupción en Honduras, ha trabajado con los temas electorales en Nicaragua y lo está trabajando también en Honduras, la OEA ha estado prácticamente en la agenda regional completamente, hemos ofrecido apoyo para los casos de genocidio de pueblos indígenas en Canadá, hemos sacado resoluciones por el tema migratorio y los niños separados de sus padres en Estados Unidos; eso no es cierto definitivamente. Hay más agenda de la OEA, no me da para enumerarla en un rato.

Así nos va: ¿Uruguay puede tener algún tipo de consecuencia formal por haber abandonado la instancia de esta asamblea?

Almagro: No lo sé, eso dependerá de los países. No fue una actitud de las más responsables porque obviamente había votaciones además de la Asamblea General, había compromisos de intercambio de votos, había compromisos asumidos en las elecciones de diferentes cargos dentro de la organización. Para la Secretaría General simplemente un estado se levantó y se fue, se fue solo después de haber intentado durante tres días que lo siguieran otros países pero no tuvo mucho éxito al respecto. Simplemente eso, no era nada muy relevante. Me dio mucha vergüenza ajena ver a Uruguay con esa argumentación retirarse de la asamblea, no es digno de la historia y la trayectoria del país.

Así nos va: ¿De acuerdo al estatuto y los mecanismos formales de funcionamiento de la OEA le puede generar alguna consecuencia formal este abandono de la asamblea?

Almagro: No, no. Por ejemplo en determinadas votaciones muchos países no quieren estar, se levantan y vuelven luego, la ausencia no es un tema que deba ser considerado en ninguna instancia formal de la organización, para nada.

Así nos va: Señaló que la OEA está trabajando en Nicaragua desde el punto de vista de lo electoral…
Almagro: También hemos estado de garantes del diálogo. Luis Rosadilla ha estado específicamente involucrado en garante del diálogo, hemos hecho las gestiones para la liberación de cientos de presos políticos.

Así nos va: El mes pasado usted saludó la liberación de 56 presos políticos en Nicaragua

Almagro: Al final del proceso fueron cientos. Hoy todavía quedan presos políticos en Nicaragua, eso más que una pena es absolutamente condenable y definitivamente eso no puede estar pasando en el país que debe recuperar tan pronto como sea posible todas las libertades fundamentales.

Así nos va: ¿Qué es lo que está haciendo Luis Rosadilla en su representación en Nicaragua y por qué lo designó a él para ese rol? Hemos tratado de tener la palabra de Rosadilla, quien también ocupó cargos a nivel ministerial en los gobiernos pasado aquí en Uruguay, pero no ha querido hacer declaraciones a la prensa.

Almagro: Consideramos que era la persona adecuada por su ecuanimidad, por su manera de encarar los temas, porque verdaderamente tiene un compromiso con la gente, tiene un compromiso con las libertades públicas, tiene un compromiso con la liberación de presos políticos y definitivamente para hacer funcionar mejor esto Luis Rosadilla era la persona que a nuestro entender era la mejor para llevarlo adelante. Ha sido alguien absolutamente reconocido, esa liberación de presos políticos tiene mucho que ver con él, las gestiones ulteriores y anteriores en procura de recuperar las libertades fundamentales tienen mucho que ver con él. Es un trabajo muy reconocido por todo el mundo en Nicaragua, o sea que definitivamente fue un acierto y así lo ha expresado la sociedad civil, los representantes de los países.

Así nos va: ¿Usted va a ir por su reelección como secretario general de la OEA?

Almagro: Sí.

Así nos va: Uruguay ya anunció que no va a apoyar su reelección mientras el Frente Amplio sea gobierno. ¿Qué valoración hace de esta postura?

Almagro: Ninguna. Tengo tantas diferencias, en el tema Venezuela específicamente, en cómo se deben encarar diversos temas institucionales que no me extraña. Es lógico que los países que han sido más consecuentes en el apoyo a la dictadura usurpadora de Maduro no me vayan a votar, eso está más que claro, y aquellos que se han opuesto tengan más posibilidades de votarme. Lo tomo con mucha lógica. Pero las diferencias tienen que ver también con otros temas, incluso vinculados a temas de gestión de lucha contra la impunidad; de memoria, verdad y justicia, que son temas que son muy importantes para mí y con los que tengo diferencias notorias con el actual gobierno.

Así nos va: Esta semana está previsto que se concrete en Barbados una nueva mesa de negociación entre los representantes de Maduro y Guaidó con la intermediación de Noruega. ¿Qué expectativas tiene sobre esta nueva instancia?

Almagro: Todos estos procesos fueron favorables a Maduro, le permitieron consolidar un estatus quo, le permitieron mantener la mayor parte de los presos políticos, le permitieron no mover temas institucionales y le dieron tiempo. Me gustaría tener la mejor expectativa y el mayor optimismo, conociendo un poco cómo funciona esa dictadura es poco probable que haya concesiones significativas que permitan una redemocratización del país en forma inmediata, que es lo que desea la comunidad internacional.

Así nos va: ¿Entonces cuál sería el camino de salida para la crisis venezolana?

Almagro: Todas las actuaciones de diálogo tienen que tener un elemento de presión externa e interna, sin eso es muy difícil lograrlo. A veces lo que resulta de una mesa de diálogo es fruto, no propiamente de la mesa de diálogo sino de la presión externa o interna sobre la dictadura, y esa es la realidad también en este caso. Todavía falta mucha presión sobre la dictadura venezolana, hemos puesto mucha: lo hemos declarado gobierno ilegítimo, lo hemos declarado usurpador, se le han aplicado sanciones, se lo ha denunciado ante la Corte Penal Internacional, los informes de la OEA, de Naciones Unidas y las principales ONG internacionales. Hay que incrementar esa línea para que definitivamente signifique una ruptura de la dictadura, una dictadura que tiene una lógica criminal y que definitivamente hoy tiene que apelarse a todo el sistema multilateral para resolverlo.

Así nos va: ¿Este incremento de la presión sobre Venezuela por qué vías se concreta? ¿Cómo se incrementa
la presión?

Almagro: Es necesario que las sanciones tengan un proceso incremental en el cual testaferros, familiares y dictadores se hagan cargo de lo que está pasando en el país, respondan en función de esos actos de corrupción que tuvieron, de las violaciones de derechos humanos o crímenes de lesa humanidad que han perpetrado. Que ese proceso sea cada vez más incremental, por ejemplo algo que puede cambiar mañana completamente la ecuación son ordenes de captura por temas de narcotráfico, corrupción o por la comisión
de crímenes de lesa humanidad. Eso incrementa la presión sobre el régimen.

Así nos va: ¿Una intervención militar como en algún momento se manejó públicamente?

Almagro: Una intervención militar es ilegal desde el punto de vista del derecho internacional, por lo tanto no es aplicable, pero sí hay instrumentos multilaterales que pueden implicar el uso de la fuerza. Pero como en todos los casos eso va siempre al final de las gestiones diplomáticas, no es la primera medida o la última, si no no existiría el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

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