Los extranjeros “vienen con el chip” de recurrir a los servicios del contratista

 Los extranjeros “vienen con el chip” de recurrir a los servicios del contratista

La relación área trabajada por máquina se redujo en los últimos cinco años y eso impacta negativamente en la operativa de los empresarios nucleados en la Cámara Uruguaya de Servicios Agropecuarios (Cusa).

Un reflejo de ese hecho es la reducción del número de afiliados a la gremial: en el periodo citado pasó de “un máximo de 300” a 180, aproximadamente, ha explicado en Carve el tesorero de la Cusa, Enrique Erlatz Braga.

Muchos de ellos eran agricultores antes de armar empresas para brindar servicios agropecuarios -fundamentalmente agrícolas- y volvieron a serlo, dadas las dificultades.

Otros también retomaron la profesión de agricultores, pero conservaron algunos clientes como contratistas. Y otros continúan trabajando solamente como contratistas.

“Los que vamos quedando cada vez somos más profesionales”, y enfrentan los problemas “bajando costos y aumentando la productividad”, dijo Erlatz en El Mercado Agropecuario.

Entre los clientes siempre han existido titulares o arrendatarios de establecimientos de todas las dimensiones: grandes, medianos y chicos.

El tesorero de la Cusa manifestó que, “por lo general”, los que “vienen con el chip de contratar” son los extranjeros instalados en el país, que son los que más demandan los servicios de los contratistas.

Opinó que la perspectiva a corto plazo del negocio es que sea “ajustado en sus márgenes”, pero “hay que seguir”, afirmó.

Tras señalar que “nadie sabe” cuál será la evolución de los precios internacionales de los granos, expresó que, cuando los valores mejoren, también mejorará la rentabilidad del negocio agrícola en general y, con ella, la actividad de los contratistas.

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