Directora de Cárcel Central: “Hace más de un año que estaba totalmente desbordada en mi tarea y todo el mundo lo sabía”

 Directora de Cárcel Central: “Hace más de un año que estaba totalmente desbordada en mi tarea y todo el mundo lo sabía”

La directora de Cárcel Central, Mary González, dijo a Así nos va que no están dadas las condiciones para tener internos con la peligrosidad de Rocco Morabito en el centro penitenciario.

“Todo interno o persona privada de libertad uno de los derechos que tiene es la solicitud de traslado. En el caso de Rocco Morabito él estaba cumpliendo arresto administrativo y hacía muchísimo tiempo que estaba acá, ya se había informado pero estábamos a la espera del país requirente”, señaló González y explicó que el mafioso italiano había realizado la solicitud de traslado.

La solicitud de traslado del mafioso italiano a la Guardia Republicana fue elevada a la Subdirección Nacional Técnica el 31 de octubre de 2018, según indicó la directora de Cárcel Central, y “después siguió las vías que hay que hacer en este tipo de trámite”: pasó por la Subdirección Nacional Operativa, pasa por la Dirección del Instituto Nacional de rehabilitación (INR) y luego a partir de ahí pasa a la Secretaría Penitenciaria donde en la Junta Nacional de Traslado explica que “el INR en este tipo de casos colabora con la policía nacional, pero [la tarea] es ejecutar las medidas más que nada de resguardo hasta que ocurra la extradición”. Finalmente la solicitud llega a manos del director nacional de Policía.

Seis meses después, el 7 de mayo de 2019, Layera negó el pedido argumentando que en la Guardia Republicana está preso el mexicano Gerardo González Valencia, alias “El Cuini”, acusado de tráfico de drogas en Estados Unidos. En su respuesta, que fue publicada por el diario El País y a la que accedió Así nos va, Layera sostuvo: “El suscrito considera que tal movimiento aumentaría el riesgo de seguridad para la Dirección Nacional de la Guardia Republicana y podría provocar la unión y concertación de dos líderes de organizaciones criminales de gran peligrosidad”.

González dijo a Así nos va que el equipo de Inteligencia “trabaja en forma permanente” en el centro de reclusión. “El año pasado, al rededor del 6 de junio, sacó un informe a raíz de las diferentes situaciones que se iban dando con las visitas o en el ingreso: nosotros no teníamos métodos de revisión más que lo que llamamos una ‘paleta’, no hay escáner corporal como en otras unidades, entonces a veces esos lugares son vulnerables”, señaló la directora de la unidad. González indicó que Inteligencia “elaboró un informe y explicó las posibilidades de fuga del interno” y sostuvo que no sabe cuántas veces informó que había riesgo de fuga de Morabito de Cárcel Central.

“El edificio es viejo, empleando un poco de fuerza las ventanas dan acceso a esa terraza”, indicó la directora. “Informamos nuevamente porque la idea era que no queríamos sacarle el cuerpo al trabajo, pero lo que si queríamos era que nos brindaran la seguridad, porque también era una cuestión de seguridad para el personal”, acotó Gonzáles y señaló que mantenía “una comunicación muy fluida por medio de Whatsapp o telefonica con el equipo de dirección del INR, con [Alberto] Gadea, [Ana] Juanche o Gerardo Bidarte”. En este caso, Cárcel Central depende de la Subdirección Nacional Técnica, que estaba a cargo de Ana Juanche, quien tras la renuncia de Alberto Gadea fue ascendida a directora del INR.

En el piso seis, donde se encontraban recluidos los internos fugados, había dos funcionarios de Guardia Republicana que estaban apostados, según indicó González y señaló que “ellos sabían cuál era su tarea, estaban en el piso para poder entrar y salir las veces que los quisieran hacer la recorrida”. “Yo tenía en toda la cárcel cinco personas, cinco funcionarios para todos los otros ingresos y los que estaban en la unidad”, acotó la directora del centro. Es noche los efectivos de Guardia Republicana entraron en su turno a las 22:00 y al otro día “entregan la guardia sin novedades”. “Yo llego a las 7:00 y recibo la jornada supuestamente sin novedades, unos diez minutos después, cuando uno de los efectivos de la unidad del cuerpo de Traslados y uno de los funcionarios que trabaja en el ingreso hacen el conteo identifican el faltante”, sostuvo la directora.

Esa noche el sistema de cámaras de la cárcel no funcionaba. “Había en total 16 cámaras de las cuales algunas no estaban en funcionamiento, pero ese día específicamente se procede a la entrega del INR por una investigación de la directora de Asuntos Internos debido a una disposición de Fiscalía por Delitos Económicos”, señaló González y agregó: “Se le informa al director nacional y la subdirectora nacional técnica que quedaría sin cámaras de vigilancia, informé que esto dejaría desprovisto de esta herramienta y del registro de movimiento, que no eran gran cosa pero nos permitiría tener cierta secuencia de lo que pasaba”.

“La responsabilidad es compartida”, consideró González. “Nosotros informamos, pero hay una cadena de mando y si yo informo una situación y no tengo respuesta no puedo salir yo de tiro con el interno y llevarlo a donde quisiera que estuviera”, dijo la directora de Cárcel Central y acotó: “Hay muchos actores involucrados, es una responsabilidad desde el INR, el Ministerio del Interior, Guardia Republicana, jefe de Policía”.

“Este es un trabajo en conjunto, estamos hablando de una persona con un perfil de alta peligrosidad”, subrayó González y consideró: “como directora me mandan un interno y lo tengo que aceptar pero también mi actividad es informar, pero si no tengo las respuestas desde el otro lado para que se efectúe el traslado obviamente va a tener que caer alguien.” “Yo no puedo hacer más de lo que hice, cada uno sabrá su cuota de responsabilidad”, remató.

“Estoy con mucha bronca, con mucha rabia, porque no hay un solo lugar que vayamos y que salga el centro de ingreso y diagnóstico como corrupción. Yo lo que quiero dejar bien clarito es que yo trabajo en una línea y la gente que me conoce sabe de mi dedicación, de mi honestidad, de mi integridad”, dijo González.

“Hace más de un año que estaba totalmente desbordada en mi tarea y todo el mundo lo sabía”, señaló la directora de Cárcel Central y agregó: “Hagas lo que hagas hay cosas que no podes evitar pero al menos a mí me queda la conciencia limpia”. “No soy corrupta, trabajo en una línea y los que me conocen lo saben”, concluyó.

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