La Bancada Ruralista brasileña le recordó al gobierno que China es el socio estratégico

 La Bancada Ruralista brasileña le recordó al gobierno que China es el socio estratégico

La Asociación de Ganaderos de Estados Unidos (cuya sigla en inglés es USCA) rechazó fuertemente la posibilidad de reapertura del comercio de carne bovina con Brasil, abierta tras las conversaciones que la ministra de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento brasileña, Tereza Cristina Corrêa, mantuvo con su par estadounidense, Sonny Perdue, durante la visita oficial a EEUU que la comitiva encabezada por el presidente Jair Bolsonaro realizó entre el 17 y el 19 de marzo.

En un comunicado difundido en su cuenta de Facebook el día 21 de ese mes, la USCA indicó que el relatorio final de una auditoría realizada al sector cárnico brasileño “incluía ejemplos terribles de falta de normas y protocolos de seguridad alimentaria equivalentes, incluso en el nivel más básico”.

Y la gremial ganadera estadounidense fue aún más lejos: “Brasil siempre se mostró (como) un mal actor en el mercado global”, acusó.

El 18 de marzo -un día antes de que finalizara la visita oficial brasileña a EEUU- el diario O Estado de São Paulo (también conocido como Estadão) divulgó una carta que el poderoso Frente Parlamentario de la Agropecuaria (FPA) -también llamado Bancada Ruralista- remitió al canciller brasileño Ernesto Araújo.

“El Frente Parlamentario de la Agropecuaria gustaría de expresar su preocupación en relación a supuestas declaraciones reproducidas por el noticiero nacional, en las cuales habrían sido hechas afirmaciones en el sentido de disminuir la importancia de las relaciones comerciales entre Brasil y China”, se afirma al inicio de la carta.

Se hace constar que el agronegocio es responsable “por el 23,5% del PBI brasileño y por la mitad” de las exportaciones del país.

Luego, el FPA afirma que, “desde 2009, China se convirtió en el principal socio comercial de Brasil”.

“El desarrollo de la economía china ha aumentado las demandas de los productos agrícolas brasileños. China cuenta con la mayor clase media del planeta y el incremento en la renta de esa población ha ampliado el comercio mundial de alimentos”, se indica.

Enseguida, se destaca en la carta de la Bancada Ruralista que el crecimiento de las exportaciones a China constituye “un alivio para los empresarios de Brasil”, dado que se registró una caída del volumen de ventas internacionales desde 2013, cuando las colocaciones externas brasileñas representaron 49.000 millones de dólares, y en los tres años siguientes bajaron a 37.000 millones.

En su carta al canciller Araújo, el FPA subraya que, en 2017, el monto de las exportaciones a China fue de 50.000 millones de dólares, “valor equivalente a dos veces el comercio con Estados Unidos”.

Entre los productos del agro brasileño más exportados a China se destacan soja, celulosa, carne bovina, pollo, azúcar, algodón, y en la carta se alude, además, al fuerte potencial de colocación que tienen diversos productos: jugo de naranja, frutas naturales, café, arroz, lácteos y biotecnología agrícola, entre otros.

“Reiteramos nuestra confianza en vuestra capacidad” para recorrer el camino con la “sensibilidad” de que “el agronegocio brasileño no puede prescindir de sus principales socios estratégicos”, con quienes mantiene una relación comercial “de buenos frutos para todas las partes”, se lee hacia el final de la carta del Frente Parlamentario de la Agropecuaria.

La misiva es tan diplomática como firme y exigente en un tema que implica dinero, política y estrategia.

Y la advertencia al canciller Araújo (y, por elevación, al presidente y a todo el gobierno) es un hecho muy relevante, considerando que el FPA apoyó públicamente en 2018 al entonces candidato presidencial Jair Bolsonaro y que la ministra Tereza Cristina Corrêa fue la presidenta del FPA (cuando era diputada) hasta el 7 de noviembre del año pasado, cuando Bolsonaro, entonces presidente electo, la designó para el cargo.

Ese mismo día, el periodista Reinaldo Azevedo, de RedeTV News, informó que en una reunión previa, realizada en el Centro Cultural del Banco do Brasil, 20 integrantes del Frente Parlamentario de la Agropecuaria le “señalaron” a Bolsonaro el nombre de Tereza Cristina para el cargo de ministra.

La Bancada Ruralista está integrada por legisladores de 22 partidos, según la información detallada que puede leerse en su portal.

El FPA tiene 260 legisladores (27 senadores y 233 diputados) y en el Congreso brasileño hay 81 senadores y 513 diputados. Por lo tanto, tiene el 33% del total de senadores y el 45% del total de diputados.

Y la ministra Tereza Cristina -hasta hace cinco meses presidenta del FPA- también cuenta con la aprobación de las principales gremiales agropecuarias brasileñas, que la elogian como técnica (es Ing. Agr.), como empresaria rural (es una innovadora productora ganadera en Mato Grosso do Sul) y por su actuación como parlamentaria.

El 28 de febrero, en el sitio web del Ministerio de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento se informó que, atendiendo a una propuesta de esa cartera, China simplifica el proceso para importar carne brasileña de bovinos, de cerdos y de aves.

Hasta ahora, un auditor fiscal federal agropecuario brasileño únicamente podía suscribir el certificado sanitario internacional de un solo establecimiento. Ahora se crea una lista de veterinarios habilitados para emitir esos certificados sin limitación de cantidad de establecimientos, con la única condición de que estén habilitados por China.

Según la Secretaría de Comercio y Relaciones Internacionales, la medida reduce significativamente la posibilidad de retenciones de embarques brasileños en puertos chinos.

El Ministerio recordó en su comunicado que en 2018 Brasil exportó carnes a China por un monto de 2.593 millones de dólares, y que el país asiático es el principal comprador de carnes norteñas y representa 17,6% del total de las colocaciones del producto.

“Queremos estructurar nuestra relación con China y con cualquier otro país de acuerdo a nuestros intereses, de acuerdo a lo que se pueda extraer de las diferentes relaciones”, dijo el canciller Ernesto Araújo -el lunes pasado- a La Gran Época (edición en español del periódico internacional Epoch Times, con sede central en Nueva York).

Cuando el periodista Jan Jekielek mencionó que China es el mayor socio comercial de Brasil -y, además, el mayor importador de petróleo brasileño-, Araújo respondió, entre otras cosas, que “hasta ahora, básicamente, en nuestra relación con China, no teníamos una estrategia. Y China tiene claramente una estrategia, de acuerdo con sus intereses, lo que está muy bien. Pero Brasil ha sido un país que deja que las cosas sucedan y seguimos la corriente, y eso es algo que ya no queremos”.

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