La chacra de Melilla que usa y desarrolla microorganismos eficientes vivos para producir

 La chacra de Melilla que usa y desarrolla microorganismos eficientes vivos para producir

Manzanas, duraznos, lechugas, tomates, acelgas, apio y perejil. Son algunos de los productos que genera la quinta familiar que manejan Daniela Martínez, su esposo, su cuñada y su cuñado.

Además, hijos y sobrinos -con edades que van de 15 a 19- tienen cada uno su espacio en el predio familiar de Melilla, en los que plantan berenjenas, morrones y  zapallos.

Daniela tiene 43 años y siempre vivió en esta zona del Montevideo Rural. Además de dedicarse a la fruti y horticultura, también crea artesanías en madera y es generadora de actividades en la zona, como la Feria de Melilla, junto con su hija y una vecina.

Después de averiguar sobre las bondades del producto, el esposo de Daniela empezó a comprar EM-5 a un proveedor y lo utilizaron con éxito en su quinta, al principio para el cultivo de lechugas.

El EM-5 es “un líquido con acción repelente de plagas, fungicida y bioestimulante, que ayuda al desarrollo de las plantas. Fue desarrollado y aplicado en forma empírica por agricultores de diferentes países y poco a poco se ha mejorado”, se informa en el sitio web del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (Centa) de El Salvador, en el marco de un programa apoyado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (cuya sigla en inglés JICA) para transferir a los productores locales esta tecnología de base biológica.

A Daniela Martínez y su familia les gustaba “todo (…) lo biológico” -porque “todo va a tener que ir cambiando”-, se fueron interiorizando en el tema “y dijimos: Vamos a ver si lo podemos producir nosotros”, recordó en El Mercado Agropecuario.

Ahora lo utilizan “para todo, tanto para la verdura como para la fruta. Son microorganismos eficientes vivos, que se aplican como se aplica cualquier producto químico, pero esto es biológico”, subrayó en Carve.

Cuando Daniela y su familia concibieron la idea de elaborar ellos el EM-5 consultaron a su proveedor, que “nos dio para adelante” y les dijo, con generosidad: “Está buenísimo que esto se difunda”, señaló ella con gratitud.

El hombre incluso los ayudó a armar el lugar donde preparan el EM-5. Se autoabastecen y además venden el producto a vecinos y familiares -quinteros como ellos- que “también lo están utilizando”, manifestó Daniela Martínez.

 

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