Construir en madera, oportunidad para ingenieros, carpinteros, arquitectos, obreros

 Construir en madera, oportunidad para ingenieros, carpinteros, arquitectos, obreros

La construcción de viviendas y edificios en base a estructuras de madera es una tendencia creciente en el mundo. En países desarrollados -como el Reino Unido y Japón- hasta se proyectan, a largo plazo, rascacielos en madera, de más de 300 metros de altura.

El hecho de que la madera sea un biomaterial -es decir, un insumo natural- es un componente de esa tendencia, que apunta a una arquitectura sostenible y no basada en los materiales convencionales, como el hormigón armado.

Uruguay tiene un millón de hectáreas forestadas, aproximadamente. Si con esa superficie el país es capaz de abastecer en parte necesidades que “la humanidad tiene en cuanto a fibra, materiales y demás, es una oportunidad muy buena, ¿no?”, reflexionó en El Mercado Agropecuario el Ing. Agr. y Dr. en Biología de la Madera y en Tecnología de la Madera, Andrés Dieste.

Las especies eucaliptus grandis y pino taeda representan el 90% de las plantaciones existentes en nuestro territorio, son “de rápido crecimiento” y “perfectamente utilizables para construcción”, explicó en Carve.

“Lo que uno podría plantearse a largo plazo es mejorar las propiedades de estas especies”, que “perfectamente son mejorables”, agregó Dieste, que es profesor de la Facultad de Ingeniería (Fing) de la Universidad de la República (UdelaR) y del Diploma de Especialización en Diseño, Cálculo y Construcción de Estructuras de Madera, un posgrado que dicta desde este año la Universidad ORT en conjunto con la Fing/UdelaR.

En setiembre, el Ing. Dieste presidió uno de los paneles del Congreso 2018 de Caets (sigla en inglés del Consejo Internacional de Academias de Ingeniería y Ciencias Tecnológicas) -organizado por la Academia Nacional de Ingeniería del Uruguay-, que tuvo como tema “Ingeniería para un mundo mejor – Desarrollo sostenible de sistemas agrícolas y forestales”.

Participaron en el evento profesionales de Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, China, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, India, Noruega, Reino Unido y, obviamente, Uruguay.

Los especialistas visitantes “fueron muy claros” en afirmar que la tendencia a las construcciones en madera se basa en su condición de material mitigador de los gases de efecto invernadero -o sea el aspecto ambiental- y además en ventajas que presenta, por ejemplo en “ciudades que son muy densas, muy compactas”, donde la construcción tradicional “no cumple con los requisitos”, había manifestado Dieste en una nota anterior.

En el Congreso se resaltó que la madera es un material liviano, que en edificios donde se construyen las últimas plantas con madera “no se requiere un cambio en los cimientos”, que se trata de “una obra seca” y que posee la virtud de la prefabricación, factores que consagran “grandes ventajas” para su uso en la construcción, subrayó Dieste en aquella oportunidad.

Ahora, afirmó que la construcción de viviendas, edificios y otras instalaciones en base a estructuras de madera abre “un espacio muy grande” para ingenieros, carpinteros, arquitectos, operarios, “gente que trabaja en diseño”, “gente que trabaja en bellas artes” e investigadores.

“Estoy seguro de que se puede encontrar aquí un lugar de desarrollo humano” para “mucha gente de orígenes distintos” en cuanto a formación e intereses, opinó.

Agregó que “la formación de recursos humanos en estos temas es fundamental” y que este camino constituye “una oportunidad” de encontrar un puesto de trabajo y de “utilizar inteligencia creativa”.

 

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