Con el “dólar fuerte”, Trump podría gestar el “colapso económico” de EE.UU.

 Con el “dólar fuerte”, Trump podría gestar el “colapso económico” de EE.UU.

“Dólar fuerte, una amenaza para los inversores de mercados emergentes. A medida que suba la moneda norteamericana será más inminente la necesidad de estudiar en profundidad la salud de la deuda de la región”, advirtió el pasado 2 mayo el periodista John Authers -entonces Jefe de Análisis de Mercado y Editor Asociado del diario británico Financial Times- en nota publicada en el diario argentino El Cronista.

Hace más de 17 años, el prestigioso economista estadounidense Jeffrey Sachs sostuvo que históricamente, desde un punto de vista estructural, los anuncios de diversos gobiernos de su país sobre una política de dólar fuerte se producen, “en parte, porque apoyar un dólar fuerte es un eslogan fácil y que suena patriótico”.

En una columna escrita entonces para el diario argentino La Nación agregó que, “en realidad, los Estados Unidos solo persiguen una política de dólar fuerte en el sentido de que la política monetaria de la Reserva Federal tiene por objeto mantener baja la inflación. Se mantiene fuerte al dólar en cuanto a su poder adquisitivo de bienes y servicios norteamericanos”.

El corresponsal en Washington del diario español El Mundo, Pablo Pardo, había escrito en marzo de 2015 -también con un enfoque estructural y no de coyuntura- que “un dólar caro significa para Estados Unidos menos exportaciones, pero (también) importaciones más baratas, e inflación todavía más baja. Y más renta disponible para los consumidores” locales.

A fines de agosto pasado, en una columna de opinión titulada “La debilidad del dólar fuerte de Trump”, el profesor de Economía Política Internacional en la Universidad de California en Santa Bárbara, Benjamin Cohen, señaló que “tras haber aumentado más del 8% su valor desde el comienzo del año, el dólar estadounidense se está acercando a picos nunca vistos en más de diez años, y los indicadores del mercado apuntan a una apreciación aún mayor en los próximos meses”.

“A primera vista -continuó-, esto parecería reivindicar al presidente norteamericano, Donald Trump, quien llegó al poder con la promesa de ‘Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande’. Uno podría pensar que un dólar más fuerte implica que sus políticas económicas pro-crecimiento están funcionando.”

El autor, estudioso de estos temas en el ámbito académico, expresó que “la mayoría de los economistas entendidos atribuirían la apreciación del dólar a las crecientes tasas de interés. En un esfuerzo por contener la inflación, la Reserva Federal de Estados Unidos ya ha aumentado la tasa de sus fondos federales dos veces este año, y señaló otros dos incrementos antes de que termine 2018”.

Explicó que “cuando las tasas de interés de Estados Unidos aumentan, ingresa más capital de inversión, lo que impulsa la demanda de dólares. Y, ahora mismo, está entrando en Estados Unidos dinero de todos los rincones del planeta”, indicó Cohen a fines de agosto en su nota, que fue difundida en medios de diversos países y en Uruguay fue reproducida por El Observador.

Luego expresó que al gobierno encabezado por Trump “le gustaría que creyéramos que el ascenso del dólar refleja un crecimiento económico más rápido, impulsado por la agenda de desregulación del presidente, los enormes recortes impositivos y el gasto en defensa ampliado sustancialmente”.

Pero, no obstante la actual apreciación de la divisa estadounidense, “un dólar debilitado puede ser una realidad en el largo plazo” y, “lejos de lograr que Estados Unidos vuelva a ser grande, Trump parece estar acelerando su colapso económico”, advirtió el profesor Benjamin Cohen, que editó este año el libro “El arte de gobernar la moneda. Rivalidad monetaria y ambición geopolítica”.

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