Un sistema ovino que permite “afrontar los desafíos” en los años “más difíciles”

 Un sistema ovino que permite “afrontar los desafíos” en los años “más difíciles”

La Cooperativa Agraria El Fogón (Sarandí del Yí), el grupo de productores de la Colonia Alejandro Gallinal (Florida) y la Liga de Trabajo del Carmen (Villa del Carmen) manejan, en conjunto, un predio del Instituto Nacional de Colonización ubicado en la Ruta Nacional Nº 19, vía que atraviesa el país de Oeste a Este, y recorre los departamentos de DuraznoTreinta y Tres y Rocha.

Allí se desarrolla un modelo de trabajo distinto al habitual en los predios de Colonización de la zona. Se aplican técnicas que permiten levantar restricciones a nivel de los predios de los productores -o enfrentarlas de manera muy significativa-, y mejorar sustancialmente la producción, había señalado a Carve, en una nota anterior, el presidente de El Fogón, Ing. Agr. Alberto Folle.

“Es un sistema que tiene un proyecto único, que es administrado por una comisión de los tres grupos” mencionados, y tiene como principal “característica diferencial” que ingresan terneras en abril y “salen a los dos años” como “vaquillonas preñadas de primer entore”, explicó ahora el Ing. Folle en El Mercado Agropecuario.

Ese circuito “se renueva todos los años” porque “todos los años salen vaquillonas preñadas y entran terneras. Lo que falla -o sea lo que no se preña- se inverna en el mismo predio y se entrega la plata a los productores”, agregó.

Se trata de un sistema ovino que se constituye en “capital propio de las tres organizaciones” y “permite en cierta medida afrontar los desafíos” que implican los años “más difíciles”, incluyendo “todo lo que tiene que ver con el soporte técnico en cuanto a pasturas”, expresó el productor y técnico.

El titular de Cooperativa Agraria El Fogón sostuvo que en esta experiencia “se levanta una restricción general a nivel de país” porque se logra, con “todas las vaquillonas de buen peso y buen desarrollo a los dos años, preñar arriba del 85 por ciento de promedio en casi todos los años” e incluso “arriba del 90”.

La genética se incorpora mediante un sistema de inseminación “que permite un salto realmente importante, una vez que pasan unos años”, ya que aporta “uniformidad a los ganados” y, así, “levantamos esa restricción que al productor familiar pequeño realmente se le hace muchas veces cuesta arriba”, resumió Alberto Folle.

Otra ventaja de este emprendimiento conjunto es que se realiza en un predio de 1.000 hectáreas que, además de ser un “muy buen campo”, hace posible el desarrollo de 40-42 productores que “tienen ganados de acuerdo a su escala, tienen terneras ahí, y realmente ese número impacta a nivel de lo que son los predios de cada productor”, indicó.

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