Cuenca del Santa Lucía: disminuir aplicaciones y aumentar tiempos de praderas sin roturar

 Cuenca del Santa Lucía: disminuir aplicaciones y aumentar tiempos de praderas sin roturar

La etapa de prueba piloto del proyecto “Zonas buffer multipropósito en la Cuenca del Santa Lucía” -una iniciativa concretada en el marco del Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (Fmam) y que se desarrolla en Empalme Dogliotti (Canelones)- está próxima a finalizar.

En los predios piloto se han implementado medidas para lograr “un impacto positivo en el efluente final” de esas explotaciones, “en el vertido a las aguas, sean arroyos o directamente en el río, o en una cañada que termina vertiendo en el río”, para que “el efluente final de ese predio esté limpio”.

Esto lo explicó, en una nota anterior, uno de los referentes técnicos del proyecto, Federico Bizzozero, que es el coordinador del programa de Agroecologia del Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas (Ceuta), una fundación independiente y sin fines de lucro que participa en el emprendimiento.

Ahora, Bizzozero señaló en El Mercado Agropecuario que se apunta a “disminuir cualquier tipo de aplicaciones” de agroquímicos “en general” y a “aumentar los tiempos de praderas sin roturar”, porque “queremos que el suelo se mueva lo menos posible”.

Para mejorar el suelo, se instalaron en las zonas buffer cultivos anuales como el trébol, la avena y la moha, y también se ha trabajado con fosforita.

Respecto a los agroquímicos, puntualizó que, además de reducir sus aplicaciones, se debe trabajar “con productos que no sean solubles”.

Precisamente, la fosforita -que es una roca sedimentaria que contiene altas cantidades de minerales fosfatados- tiene la ventaja de ser “muy poco soluble” y “va liberando fósforo lentamente”, indicó en Carve.

Es que “el problema radica, justamente, en los nutrientes, moléculas provenientes de agroquímicos y sedimentos del propio suelo que son arrastrados hasta los cuerpos de agua. ¿Por qué son arrastrados? Bueno, por la gran aplicación que estamos teniendo de fertilizantes solubles, de pesticidas y de herbicidas”, dijo Bizzozero.

También importa cómo y dónde se aplican los productos, a qué distancias de los cuerpos de agua, razón por la que en este proyecto se trabaja marcando una distancia de separación y, “en el medio, toda una filtración a través de plantas”, puntualizó.

Y agregó que “los suelos no pueden quedar descubiertos por grandes períodos (…). Por eso establecer coberturas en los cuadros linderos a la zona de amortiguación es clave. Y si esas coberturas tienen un impacto productivo benéfico mucho mejor aún”.

Federico Bizzozero resaltó que, en este “puntapié inicial de experiencias”, quizás “lo más valorable” es el hecho de que los productores “han respondido muy positivamente en los niveles de apropiación” de las zonas de amortiguación y con la actitud “de ser coprotagonistas”.

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