32 pacientes con Parkinson esperan por una cirugía que puede mejorar su calidad de vida

 32 pacientes con Parkinson esperan por una cirugía que puede mejorar su calidad de vida

El dispositivo de neuroestimulación utilizado en la cirugía cuesta entre 35 y 50 mil dólares, y no se encuentra entre las prestaciones obligatorias establecidas por el Ministerio de Salud Pública.

El martes 14 de noviembre de 2017, por primera vez en el sector público se realizó una cirugía de Parkinson utilizando microrregistros cerebrales, una compleja técnica que permite implantar electrodos cerebrales profundos. El equipo encargado estuvo conformado por el jefe del Instituto de Neurocirugía del Hospital de Clínicas, Humberto Prinzo, el neurocirujano Federico Salle y el director del Servicio de Neurocirugía de la Universidad de París, Stefan Palfi.

Quien recibió la cirugía fue Willian Astengo, un floridense de 61 años que tenía Parkinson desde hacía más de cinco años, y los medicamentos ya no le hacían efecto.
Hace algunas semanas, el periodista Emilio Martínez de la diaria dialogó con Astenso y el medio publicó un video en el que cuenta cómo el estimulador implantado le permitía mejorar su calidad de vida.

Humberto Prinzo, director de la Cátedra de Neurocirugía de la Facultad de Medicina y presidente de la Sociedad Uruguaya de Neurocirugía, dijo a Así nos va que en Uruguay hay entre 3.500 y 4 mil pacientes portadores de la enfermedad de Parkinson. Los valores internacionales de pacientes que potencialmente podrían ser candidatos para esta cirugía son, en promedio, el 10% de la población parkinsoniana. “Estamos hablando de 300 a 400 personas”, señaló el neurocirujano y especificó que no todas las personas con Parkinson pueden tratarse con esta técnica. “La primera parte del tratamiento es farmacológica y dura un período de cinco a seis años, con el tiempo empiezan a no responder a los medicamentos y aparecen fenómenos adversos, que dan otro tipo de discapacidades motora. Ese es el momento de evaluar al paciente para ver si es candidato para la cirugía de Parkinson”, indicó Prinzo.

Se trata de una cirugía altamente especializada con aplicación de tecnología de avanzada que en promedio dura entre 8 y 11 horas. “Dentro del hospital universitario reunimos neurólogos, neuropsicólogos, genetistas, medicina nuclear, neurocirujanos y enfermeros especializados que brindan atención y apoyo a la familia durante la internación”, dijo Prinzo.

El especialista explicó que la rigidez de los miembros y el temblor desaparecen rápidamente, y a medida que pasan los días se aumentan los parámetros eléctricos hasta lograr un equilibrio, que permite bajar la medicación. “Según nuestras cifras nacionales hay una reducción en la medicación entre un 40 y 70%”, señaló Prinzo y agregó: “Traducido a valor económico es muy importante, porque la medicación es altamente costosa. En 3 años de ahorro de medicación se subvenciona la mayor parte del dispositivo”.
“Al reducir la medicación y aumentar la electricidad logramos índices de mejoría de calidad de vida de entre 50 a 90%, dependiendo de la forma de Parkinson que padezca el paciente”, sostuvo el director de la Cátedra de Neurocirugía. “Recuperamos un ciudadano a la vida social, deportiva, laboral y personal”, dijo.

Prinzo dijo que en lo que va del año 2018 el equipo de cirugía de Parkinson ha completado la cirugía de 25 pacientes, mientras que actualmente hay 32 personas que fueron elegidas para la intervención y se encuentran en lista de espera: “Están en lista de espera por la dificultad que hay para poder disponer del dispositivo electrónico, que es altamente costoso”.

El dispositivo que se utiliza oscila entre los 35 a 50 mil dólares, dependiendo de si se trata de un estimulador que dura en promedio cinco años o de una plataforma de neuroestimulación recargable a través de la piel que puede tener el doble de vida media. Actualmente no está incluido dentro de las prestaciones obligatorias establecidas por el Ministerio de Salud Pública. “Esa es la gran dificultad que hemos tenido en estos 11 años de actividad”, dijo Prinzo y agregó: “El primer paciente intervenido en el hospital universitario fue en un chico estudiante de arquitectura de 24 años con un Parkinson bilateral, en Abril de 2007. De ahí en más los diferentes pacientes que hemos atendido del sector público y privado han recurrido a diferentes formas de adquirir su dispositivo: Algunos han hecho colectas de dinero, otros recurren a un seguro médico y en los últimos años lamentablemente hemos tenido que cursar por la figura del recurso de amparo”.

“Desde las cátedras que conforman el Instituto de Neurología estamos tratando de hacer gestiones para ver cómo dentro de las diferentes entidades que forman parte de la salud pública y privada se puede financiar la compra e ingreso al país de estos dispositivos”, dijo Prinzo. “El ministro de Salud Pública, Jorge Basso, nos citó a varios profesores de diferentes cátedras de la Facultad de Medicina a plantear en una reunión qué prestaciones habría que incluir dentro de la canasta [de prestaciones obligatorias] y qué medicamentos dentro del formulario terapéutico médico (FTM)”, señaló Prinzo y agregó: “Nos dio la posibilidad a cada profesor de la incorporación de tres procedimientos, que luego van a estudiar y seleccionar, uno es la incorporación de las técnicas de neuromodulación cerebral”.

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