“Tolerancia cero”: ¿Qué está sucediendo en la frontera sur de Estados Unidos?

 “Tolerancia cero”: ¿Qué está sucediendo en la frontera sur de Estados Unidos?


En Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump lleva aplicando la política de “tolerancia cero” desde abril, por la cual cualquier inmigrante irregular era procesado como un delincuente y debía ser separado de sus hijos. En el marco de esta nueva política migratoria más de 2.300 niños fueron apartados de sus familias, lo que elevó las críticas sobre la administración Trump a nivel nacional, internacional e incluso dentro del propio partido Republicano; y llevó a que la semana pasada el presidente norteamericano firmara un decreto por el que anunció que ya no se separarían a los menores, pero aseguró que seguía en pie la “tolerancia cero” a la inmigración ilegal.

“La ley de inmigración y nacionalidad no ha cambiado, ha cambiado cómo el gobierno de Donald Trump está aplicándola. Llevan al extremo la legislación y lo que han prometido hacer es criminalizar, perseguir como delincuentes, a todos estos inmigrantes que entran al país de manera ilegal cruzando el río o la frontera”, explicó a Así nos va el periodista de la cadena Univisión, Damià Bonmatí.

La decisión fue tomada por el gobierno norteamericano como respuesta a un alza en el número de casos de inmigración irregular en la frontera, según han explicado las autoridades. En este sentido, el periodista dijo que inicialmente se percibió un “efecto Trump”, pero ahora las cifras han vuelto a aumentar: “Se ve un descenso muy fuerte de los arrestos en la frontera, pero los números han vuelto a crecer. La situación de crisis y de emergencia en los países de Centroamérica es tal que los mensajes anti-inmigratorios de Donald Trump no valieron lo suficiente y siguen llegando inmigrantes”.

Según el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos más de 2.342 menores fueron separados de sus padres y alojados en centros de detención, pero hasta el momento solamente alrededor de 500 niños se han reunido con sus familias. “Llevamos semanas de esta separación familiar, el gobierno dice que en todos los casos se va a hacer un trabajo coordinado entre los departamentos implicados y que nunca se deportará a un padre sin su hijo a su país de origen, pero la experiencia no es esa”, sostuvo Bonmatí.

En la tarde del martes un tribunal federal de San Diego ordenó al gobierno a reunir a los niños con sus padres en un plazo de 14 días al tratarse de menores de cinco años, 30 días en el caso de mayores de esa edad, y a facilitar su comunicación telefónica antes de diez días.

“No hay un protocolo claro”, sostuvo Bonmatí, y señaló que en la última semana solo seis niños fueron devueltos a sus familias, de acuerdo a las declaraciones del gobierno en el Congreso. “Sabemos también que ha habido padres que han sido deportados a Centroamérica sin sus hijos, mientras sus hijos seguían en dependencias del gobierno federal. Ayer conocíamos un dato oficial del gobierno, a través de una demanda de una organización, de que sólo en el mes de abril más de 200 padres habían sido deportados sin sus hijos”, dijo el reportero de Univisión Noticias.

“Hace unos días estábamos con una abogada de inmigración en la frontera, ella sola tenía en su oficina hasta 135 casos de padres separados de sus hijos y lo que le han contado los padres o madres detenidas, sobre todo son madres solteras, es que en los centros de detención nunca les habían dado el número de teléfono para buscar a sus hijos”, indicó Bonmatí y señaló que una vez que la abogada les proporcionó el número para localizar a sus hijos muchos encontraban que al llamar nadie contestaba o estaba bloqueado y sólo tres personas de las 135 habían logrado hablar por teléfono con ellos.

Bonmatí indicó que hay unas 97 instalaciones en territorio estadounidense en las que hay niños, unos 2 mil niños que fueron separados de sus padres y unos 9 mil que llegaron solos a la frontera. “Ha habido muy poco acceso a los centros de detención y el que ha habido es un acceso de relaciones públicas, en el que los periodistas no pueden entrar con cámaras ni celulares y no pueden hablar con los internos, ya sean menores o adultos”, señaló Bonmatí y acotó: “Tenemos una visión un poco distorsionada”.

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