El agua es “el principal factor determinante” de si los viñedos “son buenos o son malos”

 El agua es “el principal factor determinante” de si los viñedos “son buenos o son malos”

Hoy “la mayoría de nuestra viticultura no es regada” y es necesario “incorporar el riego al sistema”, afirmó en Carve el Ing. Agr. Andrés Coniberti, investigador del INIA.

Puntualizó enseguida que habla de “regar en períodos muy específicos” y en “cantidades de agua relativamente bajas”.

Es que la vid requiere tiempo seco en un período de su desarrollo y agua en otro, y este último no puede depender de la ocurrencia de lluvias.

“Ajustar el manejo de agua y suelo” permite obtener “un producto de calidad en forma más regular” de lo que se consigue con “el manejo tradicional“ y, además, de una forma “más sustentable”, explicó en El Mercado Agropecuario.

El Ing. Coniberti dijo que el costo por hectárea de instalación del riego en un predio vitícola sería de “unos 2.000-3.000 dólares”, que representaría aproximadamente “el 10 o 15% de la instalación de un viñedo”.

Aplicar riego “sobre todo al inicio del desarrollo de las plantas, capaz que puede adelantar la productividad que nos dé ese mismo viñedo en las primeras dos o tres temporadas y seguramente se pueda pagar en esas dos temporadas”, señaló el técnico del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria.

Pero puntualizó que, “como la mayoría de los productores no tienen sistema de riego, implica una inversión, que lamentablemente esa es casi que la principal traba”, porque “no todo el mundo va a estar en condiciones de asumir” su costo.

A vía de ejemplo, el Ing. Coniberti planteó la situación de un productor con cinco hectáreas de campo que quiera renovar una hectárea de viñedo: “Más o menos, para llegar a la primera vendimia le costaría unos 20.000 dólares” y la productividad que podría tener ese viñedo sería de unos 25.000 kilos, y “los costos anuales de producir le insumen como 18.000 kilos”, por lo que obtendría, en cada vendimia, una rentabilidad de 7.000 kilos, equivalente a “unos 2.000 dólares”.

Pero subrayó que si ese productor riega las hectáreas, “podría obtener más de esos 7.000 kilos que obtendría plantando el nuevo viñedo”.

Indicó que factores como “la estructura varietal que un productor pueda tener” -por ejemplo, “variedades que no valen mucha plata” y se quiera plantar una variedad “más requerida”- o “variedades muy viejas, que no van a responder al riego”, juegan en contra de la posibilidad de incorporar esta tecnología.

“El principal factor determinante de si nuestros viñedos son buenos o son malos” es el agua y “tenemos que aumentar el control” del recurso hídrico, por lo que “más tarde o más temprano” se necesitará incorporar el riego, concluyó.

Eso permitirá “una mayor eficiencia en la fertilización”, “una reducción del manejo en verde” y “una menor necesidad de fitosanitarios”, por lo que el productor “va a estar ahorrando, por todos esos conceptos, lo que podría estar gastando en inversión de riego”, señaló.

El Ing. Agr. Andrés Coniberti participó ayer en la jornada “Tecnologías para la viticultura del Siglo XXI”, organizada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), Fucrea, la Facultad de Agronomía (Fagro) de la Universidad de la República y el INIA.

También expusieron el enólogo Néstor Merino (Fucrea), el Ing. Agr. Gerardo Echeverría (Fagro) y el enólogo José Lez, presidente del INAVI.

Otras Noticias