Desafíos de la agricultura para mejorar la calidad del suelo

 Desafíos de la agricultura para mejorar la calidad del suelo

“A la luz de la experiencia de hoy, tenemos comprobado” que el aumento en la materia orgánica que produce la siembra directa -que es “un efecto muy bueno”- puede “estar limitado a unos pocos centímetros en la superficie del suelo”, señaló en El Mercado Agropecuario el Ing. Agr. Andrés Quincke, un investigador adjunto en INIA La Estanzuela que está especializado en manejo y fertilidad de suelos.

Si el beneficio se reduce a los primeros cinco centímetros “significa que por debajo, en el perfil de suelo, a lo mejor estamos en déficit de materia orgánica y no llegamos a mejorar la calidad del suelo” a una profundidad “relevante para el desarrollo de las raíces y para la provisión de agua y de nutrientes para los cultivos”, advirtió el técnico.

En una nota anterior, Quincke afirmó que este hecho “está asociado, a veces, al monocultivo” o a “los ciclos de agricultura continua”. Sostuvo que hay “tendencias” o “coyunturas del momento” que “han hecho que en nuestra agricultura se tendiera a un sistema de producción -por así llamarlo, sobre-simplificado-, es decir tendiendo a un monocultivo, que en este caso fue un monocultivo de soja”.

En esta oportunidad agregó que el tema supone “un desafío que tenemos por delante” y que “tenemos claro que, en realidad, los ciclos de pasturas perennes son una herramienta muy efectiva para, justamente, lograr incorporar más materia orgánica en profundidad”.

El técnico del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria ha definido a la siembra directa como “un sistema de producción y conservación basado fundamentalmente en prescindir del laboreo y dejar residuos de cosecha en cobertura, o tener cultivos o pasturas creciendo en forma la mayor parte del tiempo”.

Otras Noticias