Se conocieron por internet y a la tercer salida él la llamó novia

 Se conocieron por internet y a la tercer salida él la llamó novia

En su columna Hablame de amor, Ruben Campero nos cuenta sobre una historia que se inició a través de Internet.

Él buscó empezar la charla, y ella le dio una chance. El lucia atractivo, y las primeras conversaciones encuadraban en lo que ella denominaba un “buen perfil”: soltero, profesional, auto-suficiente y con sentido del humor. “¿Por qué no?”, pensó ella. Las charlas se sucedieron, hasta que concertaron una salida. Al tercer encuentro, él la llamó “novia”. Ella no le dio demasiada trascendencia.

A tres semanas de conocerse, él se quedó a dormir en la casa de la chica. A la mañana, él parte y la chica al rato descubre algo en el baño: él había dejado su cepillo de dientes. Ella se alarmó. Las perspectivas eran buenas, pero el cepillo junto al concepto de “novia” la hicieron pensar que tal vez ella y él no iban a la misma velocidad.

Un mensaje de él en la tarde, preguntando cómo estaba, la hizo reaccionar drásticamente. Ella le planteó que quería pensar, que tal vez se estaba sintiendo que la estaba apurando, y que quería unos días a ver qué le pasaba con él. Él dijo no entender, y se puso a llorar al teléfono. Ella le dijo que lo lamentaba, pero parecía no haber consuelo para el joven al otro lado de la línea. Ella no entendía la reacción del joven, y le parecía demasiado.

Pese al pedido de la chica, el joven continuó llamando en los días posteriores. Y le mandaba mensajes vía las redes sociales, reclamando una explicación. Mañana, tarde y noche. La joven le explicó que él no estaba respetando lo que ella le había pedido, que era tiempo, pero a él nada lo conformaba. La siguiente reacción de la joven fue ignorarlo, para finalmente bloquearlo de todas sus redes. Nunca más supo qué había pasado con él, y agradeció que así fuera.

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